
Me lo quise llevar a la cama en cuanto lo vi. Alto, muy alto, atlético, mucho, guapo, muy, muy guapo y, lo mejor de todo, interesante. La primera conversación que tuvimos fue sobre la diosa Hera. El chico era perfecto. Así que rediseñé un poco mi vida para acoplarlo en ella, y así fue.
Silver se hacía llamar. Al principio solo quedábamos, tomábamos un café o íbamos a cenar y charlábamos sobre historia antigua. Yo era la envidia de toda mujer que se cruzase conmigo y no me extraña. Parece ser que él empezaba a sentir algo, lo supuse en el momento en que le puso mi nombre a su contraseña de correo electrónico y, además, me lo dijo.
Ese mismo día, nos acostamos. Casi no debería relatar más del asunto, por si alguien lo conoce, pero no puedo evitarlo. Es que jamás hasta entonces había visto algo igual, y nunca más lo he vuelto a ver, a tener, entre mis piernas. Era el miembro más pequeño del que haya tenido yo conocimiento. Y el tamaño sí importa, al menos para mi.
Seguimos viéndonos unas semanas pues seguía habiendo mucho feeling, pero si la cama falla, no hay más que hacer. Las chicas pensaban que estaba loca, dejar escapar a alguien así y todas me pedían explicaciones. Mi respuesta: tiene algo que casi ni lo notas pero no acaba por hacerte sentir bien.
Silver se hacía llamar. Al principio solo quedábamos, tomábamos un café o íbamos a cenar y charlábamos sobre historia antigua. Yo era la envidia de toda mujer que se cruzase conmigo y no me extraña. Parece ser que él empezaba a sentir algo, lo supuse en el momento en que le puso mi nombre a su contraseña de correo electrónico y, además, me lo dijo.
Ese mismo día, nos acostamos. Casi no debería relatar más del asunto, por si alguien lo conoce, pero no puedo evitarlo. Es que jamás hasta entonces había visto algo igual, y nunca más lo he vuelto a ver, a tener, entre mis piernas. Era el miembro más pequeño del que haya tenido yo conocimiento. Y el tamaño sí importa, al menos para mi.
Seguimos viéndonos unas semanas pues seguía habiendo mucho feeling, pero si la cama falla, no hay más que hacer. Las chicas pensaban que estaba loca, dejar escapar a alguien así y todas me pedían explicaciones. Mi respuesta: tiene algo que casi ni lo notas pero no acaba por hacerte sentir bien.


